TIEMPO EN ALTO PARANÁ

Ciudadanía de Minga Porã tiene derecho a una gestión municipal transparente y responsable

La reciente aprobación de la rendición de cuentas del intendente de Minga Porã, Clementino Portillo, por parte de una mayoría de concejales municipales, ha puesto en evidencia un grave déficit de transparencia y honestidad en la administración de este distrito. A pesar de múltiples denuncias de irregularidades y sospechas de corrupción, los ediles decidieron ignorar las serias acusaciones y aprobar el documento «a ciegas». Este acto no solo socava la confianza pública, sino que también compromete la integridad del gobierno local.

El concejal opositor Miguel Morán expuso diversas irregularidades en la ejecución presupuestaria presentada por Portillo. Entre las más preocupantes se encuentra el desembolso de 35 millones de guaraníes para la reparación del pórtico de acceso a Minga Porã, apenas un año después de haber destinado 188 millones de guaraníes para su renovación total. Este patrón de gastos inexplicables y no aprobados por la corporación legislativa sugiere un manejo opaco y posiblemente corrupto de los fondos públicos.

Adicionalmente, Morán denunció la falta de cumplimiento de especificaciones técnicas en la construcción de empedrados, la adjudicación directa de contratos sin la aprobación del concejo y atrasos injustificados en la ejecución de obras, como el cercado perimetral del Arroyo Guasu. Estos ejemplos de mala administración y posible malversación de fondos son alarmantes y requieren una investigación exhaustiva y transparente.

Es inaceptable que los concejales municipales, quienes deberían actuar como contralores del intendente, se conviertan en cómplices y apañadores de posibles irregularidades. Su deber es garantizar que los recursos públicos se utilicen de manera adecuada y transparente, y no para proteger intereses particulares o encubrir actos de corrupción. La defensa férrea y agresiva de la gestión de Portillo por parte de algunos ediles, como Roberto Rolón, en lugar de abordar las preocupaciones legítimas planteadas, solo refuerza la percepción de complicidad y falta de ética en la administración municipal.

La reacción del intendente Portillo a las publicaciones de nuestro medio, que revelan sus trapisondas en lugar de sus supuestas «lindas obras de progreso», refleja una actitud de intolerancia hacia la rendición de cuentas y la crítica constructiva. En lugar de buscar transparencia y mejorar su gestión, prefiere atacar a quienes cumplen con el deber de informar a la ciudadanía.

La ciudadanía de Minga Porã merece una administración honesta y transparente. Es fundamental que los concejales municipales asuman su rol de contralores con responsabilidad y rigor, investigando a fondo las denuncias de irregularidades y exigiendo explicaciones claras y detalladas. Solo así se podrá recuperar la confianza pública y asegurar que los recursos se utilicen para el verdadero progreso y bienestar de la comunidad.

Este es un llamado para todos los actores involucrados: a la administración municipal, para que actúe con transparencia y rectitud; a los concejales, para que cumplan con su deber de vigilancia y control; y a la ciudadanía, para que continúe exigiendo rendición de cuentas y participe activamente en la vida democrática de su comunidad. La lucha contra la corrupción y por una gestión transparente es una tarea de todos.

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