TIEMPO EN ALTO PARANÁ

Urge abordar el drama de la violencia familiar de manera integral y eficiente

Las cifras son alarmantes y exigen nuestra atención inmediata: Alto Paraná se ha convertido en el tercer departamento de Paraguay con más casos de violencia familiar. Según los datos divulgados por la Dirección de Transparencia y Acceso a la Información del Ministerio Público, entre enero y mayo de 2024, se registraron 16.166 víctimas de violencia familiar en todo el país. De este total, más de 1.600 casos pertenecen a Alto Paraná, colocándolo solo detrás de Central y Asunción.

Este incremento en la violencia familiar es preocupante. En promedio, se están atendiendo 106 víctimas de este flagelo cada día en Paraguay, una cifra que ha ido en aumento constante en los últimos años. Para ponerlo en perspectiva, en el mismo periodo del año pasado, el promedio diario de víctimas atendidas fue de 95, y en 2022 fue de 86. Este aumento progresivo no solo refleja una mayor incidencia de la violencia familiar, sino también un grito desesperado por soluciones efectivas.

Analizando las cifras mensuales, enero vio a 3.595 víctimas, febrero 3.380, marzo 3.197, abril 3.202 y mayo 2.792. Esta variabilidad mensual subraya la urgencia de implementar estrategias sostenibles y efectivas para reducir estas cifras.

Alto Paraná, con 1.671 causas de violencia familiar, se sitúa en una posición crítica. Solo Central, con 7.133 casos, y Asunción, con 2.124, registran números más altos. Otros departamentos como Caaguazú (789), Itapúa (672) y Cordillera (603) también muestran cifras significativas, pero es en Alto Paraná donde se necesita una intervención urgente y específica.

El crecimiento anual de denuncias por violencia familiar en Paraguay entre 2015 y 2023 ha sido asombroso, con un aumento de más del 243%. En 2015 se registraron 10.164 denuncias, cifra que ha aumentado año tras año hasta llegar a 34.898 en 2023. Este incremento exponencial es un claro indicador de que las medidas actuales son insuficientes.

¿Qué podemos hacer frente a esta creciente crisis? Primero, es fundamental fortalecer las políticas de prevención y protección. Necesitamos campañas de concienciación que eduquen sobre los derechos y recursos disponibles para las víctimas. Además, se deben establecer más centros de apoyo y refugios seguros en Alto Paraná, donde las víctimas puedan recibir la atención y protección necesarias.

Segundo, es vital mejorar la capacitación de las fuerzas del orden y del personal de salud para que puedan identificar y manejar adecuadamente los casos de violencia familiar. La creación de unidades especializadas dentro de la policía y el sistema judicial podría mejorar significativamente la respuesta a estos casos.

Tercero, se requiere una colaboración más estrecha entre los gobiernos locales, organizaciones no gubernamentales y la comunidad para crear una red de apoyo sólida y efectiva. La participación activa de la comunidad es esencial para cambiar la cultura de violencia y establecer normas de respeto y seguridad.

Finalmente, es imperativo que el gobierno destine recursos suficientes para la implementación de estas medidas. La violencia familiar no es solo un problema de las víctimas, sino de toda la sociedad. Cada caso representa no solo un individuo afectado, sino también familias y comunidades enteras que sufren las consecuencias. Las cifras no mienten. Alto Paraná está en una encrucijada y la respuesta a esta crisis debe ser contundente y efectiva. No podemos permitir que estas cifras sigan aumentando.

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