TIEMPO EN ALTO PARANÁ

Ministro y comandante policial castigan al Alto Paraná con agentes corruptos e inútiles

Enrique Riera, ministro del Interior. Crio. Gral. Carlos Benítez, comandante de la Policía Nacional. Crio. Gral. Blas Vera, director de Policía del Alto Paraná.

El ministro del Interior, Enrique Riera, y el comandante de la Policía Nacional, Crio. Gral. Carlos Benítez, parecen haberse ensañado con el Alto Paraná, departamento en donde la seguridad pública empeoró drásticamente en las últimas semanas. Pese a los reclamos, mantienen en el cargo al cuestionado director de Policía, Crio. Gral. Blas Vera, y el único cambio “importante” que hicieron fue el del jefe de prevención y seguridad ciudadana, en donde designaron a un comisario de nefastos antecedentes y nulos méritos para desempeñarse en el cargo.

Fuertes e insistentes reclamos de comerciantes, empresarios, dueños de empresas transportadoras y ciudadanía al gobierno del presidente Santiago Peña que no ha logrado ningún avance en el combate a la criminalidad y la corrupción policial interna, al menos, en lo que se refiere al Alto Paraná. Tanto el ministro del Interior, Enrique Riera, así como el comandante de Policía, Crio. Gral. Carlos Benítez, han hecho gala de una penosa desidia, en lo que respecta  a los reclamos de más seguridad para el décimo departamento.

Hasta pareciera que los mismos, por alguna extraña e insensata razón, pretenden castigar al Alto Paraná con agentes policiales de la peor calaña, inoperantes y como mínimo, cómplices de la venalidad existente en filas policiales. Tal es así que el Crio. Gral. Blas Vera había sido designado director de Policía departamental por el anterior comandante. Después del 15 de agosto y vista la total ineficacia de Vera para el cargo, se esperaba un cambio inmediato, lo cual sin embargo no ocurrió y el mismo permanece “firme” en el puesto, que resultaría clave para lograr un combate más eficiente a los marginales, que operan a sus anchas y sin ningún temor a la labor policial.

ÚNICO CAMBIO IMPORTANTE, CONSIDERADO UN FIASCO

El único cambio relevante a nivel de Alto Paraná hecho por el nuevo comandante policial es considerado un “desastre”; se trata del nombramiento como jefe de prevención y seguridad ciudadana del Alto Paraná a un comisario con nefastos antecedentes y presuntos vínculos con el crimen organizado. El Crio. Ppal. Ángel Hugo Reyes Urbieta asumió días pasados el segundo cargo más importante a nivel policial en el Alto Paraná.

Reyes Urbieta toma la posta en reemplazo del Crio. Ppal. Carlos Bartolomé Acosta Amarilla, quien también ejerció una deplorable gestión. Sin embargo, lejos de mejorar, hay que considerar que Reyes Urbieta fue procesado por la liberación de narcotraficantes, hecho por el cual fue imputado e incluso estuvo preso.

Según los antecedentes, el cuestionado agente policial fue procesado en el 2009 por la liberación de un grupo de narcotraficantes recluidos en la Agrupación Especializada, donde era subjefe en esa época. Por dicho “servicio” habría cobrado una importante coima en dólares. En la ocasión, otros 10 agentes también fueron procesados y presos por el mismo hecho. Según sus propios camaradas, Reyes Urbieta estaría ligado a facciones del crimen organizado y su nombramiento representa un peligro para la seguridad altoparanaense.

Evidentemente, tanto para Riera como para el comandante Benítez la seguridad pública en Alto Paraná es una cuestión menor; o sea, de escasa importancia, de lo contrario, al menos designarían a personal con la foja limpia y libres de vinculaciones con elementos criminales. Hasta el momento, las máximas autoridades del Ministerio del Interior así como de la Comandancia de Policía no se dignaron en responder los insistentes pedidos por más seguridad, hcollechos por gremios y asociaciones de empresarios, cambistas, transportadoras y otros rubros, afectados por la galopante criminalidad.

EN YGUAZÚ ESTÁN HARTOS

Un ejemplo de la terrible inseguridad constituye la comunidad del distrito de Yguazú, en donde la comisión de seguridad ciudadana denunció que aporta millones para mantener patrulleras y la infraestructura policial, sin embargo, los asaltos domiciliarios y los abigeatos se convirtieron en el pan de cada día y prácticamente no hay detenidos. La delincuencia incluso habría aumentado desde que agentes de Investigación se asentaron en la zona.

Los miembros de la comisión de seguridad de Yguazú relataron la acuciante ola de inseguridad que padecen. Los mismos recurrieron a una nota formal que presentaron a la Comandancia de la Policía Nacional, la Fiscalía General del Estado, la Embajada del Japón, el Ministerio del Interior, además ante ambas cámaras del Congreso Nacional. Hasta el momento, no tuvieron respuestas satisfactorias a sus reclamos.

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