TIEMPO EN ALTO PARANÁ

La salud de la población sigue subordinada a intereses bastardos

Es indignante que la cloaca política también infecte la salud pública. Un hecho reciente, la destitución del Dr. Hugo Kunzle de la Décima Región Sanitaria presuntamente a instancias del gobernador del Alto Paraná, Roberto González Vaesken, quien en su lugar mandó colocar a un médico seccionalero de Hernandarias, muestra que esa área vital para el bienestar de la población sigue estando subordinada a intereses bastardos.

Durante la dictadura, el ministerio del ramo estaba al servicio del partido: los nombramientos de médicos y enfermeros dependían de la filiación, del patrocinio del caudillo local y, por supuesto, del visto bueno del supremo mandamás. Pasaron más de tres décadas, pero las cosas no han cambiado: no basta con ser buen profesional para dirigir una región sanitaria, sino que también es necesario pertenecer al sector partidario apoyado por el gobernador de turno.

En este caso, Kunzle no fue destituido por incompetente (demostró su capacidad en la pandemia del Covid-19) y el Dr. Arturo Portillo no lo asumió por ser más idóneo. Las medidas tomadas por Salud Pública nada tuvieron que ver con las necesidades en materia de asistencia médica: solo importó que Portillo apoye la candidatura de Hugo Velázquez a la presidencia de la República y sea a fin al movimiento del gobernador.

No se trata solo de una cuestión de intolerancia, sino también de la conveniencia de contar con alguien que pueda poner los recursos humanos y materiales de la región sanitaria al servicio de cierta candidatura. La salud pública está supeditada así al calendario electoral de la ANR y a la adhesión que se preste a alguno de los sectores en pugna.

Primero está un movimiento, luego el partido y, por último, el país. Tal es el aberrante orden de prioridades que surge de la intromisión de la politiquería en el ámbito relativo a la prevención y el tratamiento de las enfermedades. La salud pública es lo de menos: lo relevante es poner la administración sanitaria al servicio del sector partidario apoyado por el Gobierno.

El nombramiento y la permanencia en el cargo del director de una región sanitaria deben responder a su idoneidad y a su desempeño. Es obvio que su adhesión a ciertos sectores o dirigentes políticos tiene que ser irrelevante, lo mismo que los ascensos y caídas de los capitostes: quienes se ocupan de la salud deben escapar a las vicisitudes de la politiquería. Es repudiable que su afiliación al partido oficialista e incluso su apoyo al “caballo del comisario” en unas elecciones internas sean criterios determinantes a la hora de encargarles la salud o la formación académica.

Cabe alentar a la ciudadanía a que proteste en las calles cuando se destituye a algún médico por motivos ajenos a su gestión: quienes dedican sus mejores esfuerzos a los enfermos merecen el respaldo de la gente ante los atropellos político-administrativos.

También corresponde condenar públicamente a los ineptos, haraganes o corruptos instalados en los centros sanitarios por el simple hecho de contar con la bendición de un poderoso padrino político. La salud es demasiado importante como para dejarla en manos de quienes se dedican al tráfico de influencias o tratan de poner a una entidad pública al servicio de un sector político.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

COTIZACIÓN DEL DÓLAR

USD1
Estados Unidos Dólar. USA
=
7.532,46
PYG +0,28%
0,93
EUR –0,37%
5,39
BRL –0,81%
908,75
ARS +0,45%
39,67
UYU +0,73%