TIEMPO EN ALTO PARANÁ

Estando de turno y de viaje, fiscal libera en tiempo récord a jubilado de Itaipu procesado por violencia doméstica

Emilce Ovelar, fiscal.

En un caso más que vergonzoso y por sobre todo indignante, un hombre detenido por contar con orden de captura por un presunto hecho de violencia familiar, recuperó su libertad en tiempo record sin pisar la Fiscalía y mucho menos el juzgado, como corresponde. Como si fuera un chiste de mal gusto, la que firmo el oficio de libertad del sujeto fue la fiscal Emilce Ovelar de Rodríguez, quien llamativamente estando de turno, al mismo tiempo estaba de parranda por la capital del país, hasta donde fue para recibir un «certificado de inamovilidad» durante una velada organizada por la Asociación de Agentes Fiscales del Paraguay. Según los datos, Ovelar habría dejado varios oficios firmados «por cualquier cosa», que sus funcionarios muy bien amaestrados completaron el documento con bolígrafo y fecha equivocada  (25 de mayo de 2.018). El procesado es nada menos que un jubilado de la Itaipu, quien actualmente se desempeña como cajero de la Caja de Jubilados de la Itaipú (CAJUBI), quien habría pagado unos USD 3.000 para conseguir su libertad en tiempo récord. Este caso demuestra nuevamente que los fiscales del Alto Paraná manejan el Ministerio Público como un negocio propio, donde ven a los procesados como clientes y miden su fechoría de acuerdo a su billetera. Lo llamativo del caso es que ese mismo día cayó otro hombre por el mismo crimen, quien no tuvo la misma suerte y continúa preso.

El procesado ni siquiera pisó el calabozo.

El caso comenzó el sábado alrededor del mediodía, cuando agentes de la División de Búsqueda y Localización de la Policía Nacional, dependiente de la Dirección de Policía del Alto Paraná, detuvieron a Patrocinio Penayo Ferreira, casado, de 67 años, sobre la avenida Amado Benítez y una calle sin denominación del barrio Amambay de Ciudad del Este. El mismo contaba con una orden de captura en una causa nº 9840/18 por un hecho de violencia familiar. Tal como dictaba la orden de captura, el mismo fue trasladado a la Dirección de Policía del Alto Paraná donde teóricamente debería quedar preso, teniendo en cuenta que era requerido por ese hecho punible, considerado crimen y, como tal, la ley no prevé medidas alternativas ni otras salidas procesales a los sospechosos. Sin embargo, para sorpresa de los propios policías que lo detuvieron, media hora más tarde, Penayo Ferreira ya estaba libre nuevamente, sin tener la necesidad de ser llevado a la Fiscalía y mucho menos al juzgado penal de garantías, como corresponde en este tipo de casos.

Lo peor de todo es que la propia fiscal Emilce Ovelar, quien, es agosto del año pasado, ordenó la detención del sujeto, fue la que firmó por su libertad en un oficio totalmente desprolijo que contaba con fecha equivocada (25 de mayo de 2018) y completada con bolígrafo.

Ayer a la tarde este medio de comunicación tuvo la información de la que fiscal Emilce Ovelar, quien estaba de turno, estaba de viaje por la capital del país, específicamente en una velada denominada «Vino de Honor», organizada por la Asociación de Agentes Fiscales del Paraguay, oportunidad en que la misma recibió un «certificado de inamovilidad». El evento tuvo lugar en el Espacio La Galería, ubicado sobre la avenida San Martín 1310 c/ Nuestra Señora del Carmen de Asunción.

 

¿QUIÉN COMPLETÓ EL OFICIO?

Como la agente fiscal estaba por Asunción se abrió el interrogante sobre quién firmo el oficio de libertad si la titular no estaba por Ciudad del Este. En ese sentido, fuentes del propio Ministerio Público señalaron que la fiscal Ovelar acostumbra a dejar oficios firmados para que sus asistentes o su hijo, Andrés Rodríguez Ovelar, quien también es funcionario del Ministerio Público lo completen. Supuestamente fue el hijo de la fiscal quien fue el sábado hasta la dirección de Policía para entregar el documento que ordenaba la libertad del jubilado.

 

Patrocinio Penayo Ferreira es nada más nada menos que el cajero de la CAJUBI.

¿QUIÉN ES PATROCINIO PENAYO?

Según datos a los que accedió este medio, Patrocinio Penayo Ferreira es nada más nada menos que el cajero de la CAJUBI. El mismo fija domicilio en el Km 9 Acaray de Ciudad del Este y según fuentes policiales,  el hombre reveló que habría pagado unos USD 3.000 para conseguir su libertad de inmediato.

Un contraste que muestra la diferencia cómo son tratados ricos y pobres en el Ministerio Público se refleja en otro caso, cuyos datos del procesado mantenemos en reserva, pues no guarda relación con este. Ese mismo día también fue aprehendido por el mismo crimen, pero a diferencia del funcionario de la CAJUBI, este no tuvo la misma suerte y continúa preso.

 

CLIENTES

Este caso pone en evidencia nuevamente que los fiscales del Alto Paraná manejan el Ministerio Público como un negocio propio, donde ven a los procesados como clientes y miden sus pecados de acuerdo a su billetera. El Colegio de Abogados del Alto Paraná debería investigar este caso particular y denunciar a esta fiscal ante el Jurado de Enjuiciamiento de Magistrados, primero por liberar en tiempo récord a un procesad por ley 1.600 (violencia familiar), considerada un crimen, y segundo porque lo hizo sin siquiera comunicar al juzgado penal de garantías. Asimismo, el fiscal adjunto del Alto Paraná, Edgar Augusto Moreno, debe solicitar informes de este hecho que, como mínimo es llamativo, y no ser cómplice de este tipo de irregularidades.

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