Fiscalía probó que árabe torturador de criatura llevaba una doble vida

La Fiscalía sigue aportando pruebas contra el comerciante libanés Ali Fouani, quien había sometido a terribles torturas a un niño de apenas un año y cuatro meses y violentado a la madre del mismo en el 2016, en un departamento ubicado en la avenida San José de Ciudad del Este. Además, durante el juicio oral y público se probó que el hombre llevaba una doble vida mientras permanencia con la criatura y la progenitora.

El hombre hasta había arrancado las uñas al bebé.

 El extranjero, quien se dedicaba a trabajar en un local de ventas con sus padres en Ciudad del Este, llevaba ocho meses de relación con la madre del niño torturado y, en ese lapso, tanto la mujer como el pequeño sufrían terroríficos momentos en un apartamento alquilado por el hombre, en el edificio Primar, de la avenida San José de Ciudad del Este. Según relatos de la mamá del niño, quien cuando eso tenía apenas 17 años, el árabe inclusive los mantenía bajo llaves.

En diciembre del 2016, según los antecedentes, una profesional de la salud, de nombre Verónica González, médica de guardia del Hospital Regional de Ciudad del Este, denunció que el día 20 de diciembre del 2016 el bebé llegó al centro asistencial con una pareja, la criatura tenía espantosas lesiones en todo el cuerpo, por lo que inmediatamente comunicó el hecho a la Fiscalía.

Cuando funcionarios fiscales se trasladaron hasta el hospital y lograron identificar a la madre de la criatura, el agresor Ali Fouani escapaba del lugar a bordo de un automóvil. El libanés se puso a disposición de la justicia recién en enero del 2017, tanto la madre del pequeño como el agresor quedaron presos.

Durante el juicio se probó que en coincidencia con las agresiones consumadas contra el bebé, hijastro entonces del encausado, nació su hijo, fruto de la relación con la otra concubina, Marly Rocío Mendoza, desde hace nueve años. La misma residía en ese entonces en un edificio céntrico con Foani, y la madre de la víctima era su otra pareja. Marly, tras enterarse de lo ocurrido, había abandonado el departamento y fue a vivir con sus familiares. La misma aseguró en ese entonces a la Fiscalía que necesitaba ayuda económica.  Llamativamente, apareció en el juicio intentando defender al torturador, de quien aparentemente recibía dinero a cambio de declarar a su favor.

Aparentemente, Fouani con su defensora, la abogada Liz Marisa Samaniego, estarían maniobrando para que el hombre consiga una ínfima condena. En tanto, los familiares del niño claman que se haga justicia para la inocente criatura, con la aplicación de la pena máxima de 10 años de prisión.

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